Pisa

Una vez más, el informe Pisa muestra que la educación española no es inmejorable. Yo veo el problema así: no se enseña al alumno desde el principio, como sí ocurre en las escuelas norteamericanas, a hablar y a expresar sus opiniones, se favorece su pasividad. Esta pasividad prosigue inalterable hasta la universidad y, ayudada por otro defecto radical, el hecho de que la educación se conciba según planes rígidos, políticos, produce una Universidad de quinta fila que nutre al profesorado de todos los niveles, en un proceso que casi no puede hacer otra cosa que degradarse. Sería urgente implantar dos principios, el de libre elección del curriculo, especialmente en las universidades, que las universidades empezasen a competir y solo ellas estableciesen qué títulos otorgan y en qué condiciones, lo que supondría acabar con los títulos estatales, y traería una dinámica de competitividad a las Universidades. Me parece que cualquier otra cosa solo servirá para perpetuar este estado de mediocridad que, eso sí, tan beneficioso resulta a muchos. 
Yota